La Encrucijada

10 de Julio

Con la barra de energía al máximo nos lanzamos al bosque sedientos de aventura. Ayer junto al fuego desplegamos el mapa para estudiar el circuito, la elección no es clara; Siete horas obligados a cruzar siete ríos con riesgo de inundaciones por debajo de los 600m vía Taungatara o cinco horas expuestos a las posibilidades del hielo a más de 1500m de altura vía Brames Falls.

Las condiciones climáticas son inmejorables; no hay nubes, no hay viento y en lo alto luce un sol invernal.

En poco más de una hora nos plantamos en la encrucijada. Apoyados en el poste que marca el cruce de caminos debatimos y jugamos con las posibilidades que nos brinda la montaña. De nada sirve lo meditado la noche anterior, ha llegado la hora de la elección.

La decisión pasa por una mezcolanza de emociones, responsabilidades, impulsividad irracional y sed de aventura. Tardamos 10 segundos en tomar una decisión.

Los tres primeros pasos definirán el resto del día. Como todo en esta vida el primer paso es el más difícil pero el segundo siempre acompaña y el tercero ya va solo...

Con sonrisa de gato comenzamos el ascenso mientras recordamos unos de esos libros que marcan tu adolescencia, “Elige Tu Propia Aventura”, “Si decides cruzar los ríos pasa a la página 73, si por el contrario decides enfrentarte a la nieve pasa a la página 99”. Esperemos que el libro pase de la página 100...

Todo lo que vino después ha de ser contado desde la perspetiva individual, tanto de Carlos como de Miguel...

Fotos: Carlos, Sol Quema, ¿¿¿Última Foto???, Cascada, Above The Bushline..., Mapa de Taranaki.

Nieva en Taranaki

Del 8 al 9 de Julio

No ha parado de llover en toda la noche y el rondador nocturno, un provocativo armiño, cesó en sus ansias de pulir el barniz del hut a eso de las 05:00am. Amanece pero por la ventana del techo no entra luz, que raro...

Me levanto para mirar por la ventana y la imagen es sobrecogedora, ¡Carlos despierta!

(Dos ojos inyectados en sangre escondidos en la oscuridad de un saco de dormir miran al infinito como el que mira en un espacio en blanco).

¡Carlos despierta, está todo nevado!

Mientras desayunamos admirando las vistas del valle una risa irracional nos invade al pensar en el pobre armiño, seguro que se ha quedado tieso, congelado en formato “polo de pelo”...

Esperamos a que el sol derrita un poco el hielo y a eso de las 09:00am nos ponemos en camino. Es un poco tarde, pero más vale asegurar cada paso y evitar caídas y resbalones innecesarios. Hora estimada de llegada al próximo hut 16:00pm.

El comienzo del camino está completamente anegado por el agua, es como caminar por un río que te cubre por encima de los tobillos, el frío en los pies nos pone a tono en un momento y pronto aligeramos el paso.

Pasamos cerca de una catarata de 32 metros de altura, cruzamos un par de ríos bastante subiditos de tono y saltando de piedra en piedra nos viene a la mente la historia de la turista que el año pasado perdió la vida al ser arrastrada por la corriente. Aquí, en Taranaki, tras una noche de lluvia, un arroyo puede convertirse en un caudal de agua literalmente impasable. Lo peor que te puede pasar (sin contar con la opción de la “turi”) es que tras siete horas por el bosque te encuentres con un río que te impida llegar a tu destino y tengas que retroceder sobre tus propios pasos y deshacer el camino andado. Esperemos que no sea el caso.

El agua da paso al barro y nos acordamos de nuestra experiencia en Stewart Island. Mirar en el barro se ha convertido para nosotros como para los esquimales hablar de la nieve. Puedes diferenciar entre si el paso que vas a dar te va a cubrir de fango hasta las rodillas y por lo tanto has de evitarlo, o por el contrario va a ser duro como el asfalto y por lo tanto puedes pisar sin miedo.

Al cruzar un nuevo río nos encontramos con un DOC acompañado de tres perros de caza y un rifle con silenciador. Está cazando cabras salvajes. Las cabras salvajes son consideradas una peste, están acabando con los bosques de Nueva Zelanda, se comen todos los brotes y no dejan títere con cabeza. Ya lleva abatidas dos ésta mañana.

Continuamos nuestro camino y volvemos a adentrarnos en el bosque. Las vistas del Taranaki son sin duda alguna una de esas imágenes que se te quedan impresas a fuego en la retina de por vida.

La tarde cae y nos encontramos ya en la Cara Este del volcán. Uno de los síntomas que te indican que llevas caminando demasiado es la falta de circulación en las manos, pero la solución es fácil y rápida; Extiendes los brazos hacia el infinito y con las palmas de las manos apuntas al cielo. La imagen es curiosa, parecemos dos fervientes religiosos en pantalones cortos rezando a nuestro dios en lo más alto rodeados por un bosque de helechos gigantes.

A eso de las 15:25pm llegamos al Waiaua Gorge Hut, hemos llegado más de una hora antes de lo previsto, para variar. Preparamos el fuego y disfrutamos de una sopita de sobre mientras admiramos la inmensa mole nevada. Hoy es luna llena, las vistas nocturnas del volcán prometen.

El día siguiente lo pasamos descansando el cuerpo. Desde que llegamos a Wellington hace una semana hemos estado siempre a la carrera así que es conveniente relajar los músculos antes afrontar los días que nos esperan en la Cara Sur.

Eso sí, no hay excusa que valga para dejar de hacer nuestras flexiones y abdominales, ya sean tras seis horas de caminata o en tu día de descanso.

¡No hay excusa!

Fotos: Vista del Holly Hut 1-4, Cortado 1-2, Miguel 1-3, Cielo, Rio Seco, Miguel 4.

Un Volcán en la Mente (67km)

6 y 7 de Julio

Nos levantamos a las 7:00 a.m. como todos los días que estuvimos durmiendo en Wellington. El aparcamiento supone un problema en esta ciudad... te cobran unos 4 dolares por cada hora que esás estacionado en la calle... es mucho dinero y procuramos no pagarlo, obviamente. Nos dimos una última vuelta por la ciudad antes de irnos, nos compramos unosjack´s, nos tmamos un café y visitamos un par de tiendas.

Cogimos el coche en dirección nor-oeste hacia la ciudad de New Plymouth. Salimos de Wellington siguiendo la carretera por la costa, una carretera preciosa con un altísimo índice de accidentes puesto que la gente se queda mirando el mar, las rocas y las islas (Mana Island yKapiti Island) que vas pasando. Atravesamos Wanganui, un pueblo precioso con un río que dicen que merece la pena hacer en kayak. Estuvimos tentados a parar pero nuestro destino era mucho más espectacular. Además teníamos muchas ganas de subirnos al monte y ponernos a caminar.

No tomamos conciencia de dónde íbamos hasta que entre las nubes vimos el Taranaki (Mt. Egmont)... Confusos por las impresionantes dimensiones del volcán, no adivinábamos donde terminaban las nubes y empezaba la montaña. Sip, Taranaki es el Monte del Destino, todos aquellos que hayan leido el Señor de los Anillos sabrán que fue donde Frodo tiró el Anillo al final de la historia... allá en el corazón de Mordor. El Taranai está nevado, asciende hasta los 2518 metros de altitud desde el nivel del mar. Allí también se rodó el Último Samurai por su parecido con el MonteFuji, en Japón. Se trata de un volcán que aún hoy está activo. El caitán Cook lo llamó Mt. Egmont en nombre de uno de sus sub-alternos, el volcán le permitió darse cuenta de que el hoy llamado Estrecho de Cook era efectívamente un estrecho.

Por fin llegamos a New Plymouth, una ciudad de unos 45.000 habitantes. Bonita y agradable. Fuimos al info-site de turno y visitamos la playa para ver el atardecer. Fuimos a la compra y nos hospedamos en un backpackers muy cómodo, un edificio de 1920.

A la mañana siguiente ya teníamos todo preparado para andar durante 5 días por el Taranaki. Nos subimos al centro de visitantes del volcán (donde empezaba nuestro camino), dejamos constancia de nuestras intenciones en elDOC (que a estas alturas ya debéis saber de sobra lo que significa) y comenzamos a caminar. Allí nos advirtieron que estaríamos solos en la montaña, que no había nadie en esta época del año.

Aquel día nos hizo sol, nos llovió, nos nevó, granizó y nos hizo una niebla que se podía cortar con un cuchillo... El tiempo en elTaranaki es muy variable y cambia radicalmente en pocos minutos y sin aviso previo.

El primer tramo fue un ascenso continuo por el bosque, el camino estaba claro y definido, bien indicado. Cuando llegamos al nivel en el que la nieve hacía acto de presencia el track se empezó a complicar. La densa vegetación desaparece dando paso a pequeños "redtussoc " y demás flora alpina. Ésta montaña está plagada de enormes caracoles carnívoros, grandes como puños (no es coña, existen), y de plantas venenosas. Las aguas que bajan delTaranaki son de color rojo por la presencia del Kokowai (hierro y magnesio), que los maorís utilizaban para decorar sus esculturas talladas en madera. Ésto le da un aire bastante siniestro al monte.

Pasamos por estrechos caminos al borde de desfiladeros que quitan el hipo. Nos arrastramos por el suelo atravesando zonas derrumbadas del camino, donde los desprendimientos de rocas son más que habituales. Saltamos por enormes piedras y escalamos muros de roca y barro... Vamos, lo habitual. El único reto lo suponía la nieve y el hielo que hacían que nuestro avance fuera más lento de lo normal, debíamos asegurar cada paso si no queríamos caerinevitablemente al vacío. En un punto pasamos por la "Escalera de Jacob", como la peli (lo podéis ver en la foto).

La vegetación volvía a aparecer cuando comenzamos a descender para llegar al primer hut, Holly Hut. Tardamos unas 3 horas y media en llegar, menos de lo esperado. Todo había ido perfectamente y el hut era agradable y calentito. Para variar colgamos nuestra comida, (para que los ratones no se la comieran), y dormimos delante del fuego, encima de las mesas, para estar más calentitos.

Nunca se nos olvida hacer nuestra tabla de ejercicios antes de dormir... la verdad es que es la mejor manera que hemos encontrado hasta ahora para entrar en calor.

Fotos: Playa, Tren, Puesta de Sol, Taranaki, ¿Adonde Lleva?, Carlos 1 y 2, ¡Cuidado!, Carlos 3.

Lagos, Noches y Cursos

Del 30 de Junio al 5 de Julio

La noche anterior habíamos conocido a una española de Donosti. Una chica muy maja que estaba dando la vuelta al mundo y le quedaban unos días en Nueva Zelanda antes de seguir su camino hacia Honduras. Decidió unirse a nosotros al día siguiente. Dimos una pequeñas vuelta al lagoTaupo, el más grande de Nueva Zelanda... Enorme. El lago es en verdad el cráter de un inmenso volcán, que de hecho está activo...

Después del paseo en coche decidimos acercarnos a un camino cercano a andar unas 3 horitas siguiendo el curso del río Waikato. Vimos una cascada preciosa y pasamos por el Spa Thermal Park, donde brotan aguas termales que desembocan en el río. La vegetación era muy bonita pero no tan impresionante como en las zonas más remotas del país... Ni punto de comparación con lo que estamos acostumbrados (mal acostumbrados) a ver ultimamente.

Toda la zona desde Tauranga, Rotorua, Taupo y Tongariro se encuentra plagada de aguas termales, volcanes, etc. Cada 200 metros ves salir columnas de vapor... La tierra está muy caliente por aquí, solo esperamos que los volvanes nos respeten mientras estemos por aquí.

Al día siguiente emprendimos nuestro camino al sur en dirección a Wellington. Pasamos por Taurangi, el pueblo más cercano al Tongariro, un impresionante volcán de inconcebibles proporciones. La carretera estaba abierta aunque cubierta de hielo y una espesa niebla... tuvimos mucho cuidado al atravesar la zona.

Hicimos una parada en Palmerston North, un pueblo bastante grande. Hicimos la habitual visita al info-centre para saber que había que caminar por allí y después la habitual ruta por todas las tiendas de instrumentos musicales antes de coger el coche y seguir nuestro camino al sur.

Llegamos a Wellington el Miercoles por la noche. El Jueves nos dimos un paseo en coche y más tarde nos subimos a una de las colinas que arropan la ciudad para poder disfrutar de las preciosas vistas que ofrece de la bahía, el puerto y la ciudad. Comimos unosbocatas en lo alto y bajamos para darnos una vuelta por la capital de Nueva Zelanda.

El curso que hemos hecho es de Inclusión en la escuela de chavales con autismo. Lo organiza Autism New Zealand, la asociación más importante que trata estos temas en el país. Hemos tenido la suerte de que haya venido un señor con autismo recientemente premiado por la ONU y que trabaja para el gobierno neozelandés. Él dio su testimonio y nos ilustró con ejemplos muy vívidos todo aquello que iba exponiendo la ponente del curso. Hemos aprendido muchísimo, sobretodo herramientas y recursos prácticos... Muy, pero que muy bueno. Un punto y aparte con respecto a lo que estamos acostumbrados a ver en España.

Hemos aprovechado estos días para ir al museo nacional "Te papa" un impresionante y gigantesco museo que alberga historia, arte, naturaleza, nuevas tecnologías... Una pasada. Le dedicamos mucho tiempo y no conseguimos ver todo lo que nos hubiese gustado ver... Nos sorprendió que en cada una de las plantas o secciones temáticas del museo hay una zona destinada a los niños, con su propio personal donde se organizan actividades, talleres, etcétera, realmenteimpresionante. Estos ingleses sí que saben cómo hacer museos. Todo era interactivo, podías tocar, oir , sentir todo... además habían aplicado la última tecnología a todo aquello por lo que pasabas, hay una sección que recuerda muchísimo a "Minority Report". Colgados del techo tienen multitud de esqueletos de gigantescas ballenas, pero la estrella de la sección marina es el cadáver, conservado en formol, del calamar gigante más grande del mundo. Lo mejor de todo es que el museo escompletamente gratuito, todos los días del año.

Como no, el Sábado salimos por ahí acabamos en un concierto de reggae. Vivimos en nuestras carnes la noche de Wellington y tenemos que decir que no está nada mal. Conocimos gente, personajes, disfrutamos de la música en directo y llegamos al backpackers a las mil, como debe ser.

El Domingo quedamos para ir al cine con una chica que conocimos en el curso de Inclusión. Becci, una Kiwi de 31 años, maja como ella misma. Ya habíamos intentado quedar la noche anterior para salir por ahí, pero se nos complicó la noche y decidimos dejarlo para el día siguiente. Había vivido los últimos 10 años en Londres y ahora había vuelto a su ciudad,Wellington , para rehacer su vida allí. Nos contó que sus padres estaban mayores y que quería pasar más tiempo con ellos. Trabaja de profesora en un colegio deNewtown, uno de los barrios más humildes de la capital. La película que vimos es muy recomendable, "The Escapist". Luego salimos a cenar aun sitio llamado Fidel´s ambientado en la Cuba revolucionaria, nos vimos un concierto de música irlandesa con unas cervezas y... a dormirla que al día siguiente saldríamos pronto hacia New Plymouth.

Taranaki... ¡Vamos por ti!

Fotos: Tongariro, Aguas Termales de Taupo, Carlos a los piés de las aguas termales de camino a Taupo, Vaya Careto Me Han Sacado, Vistas de Wellington 1,2, Gandhi y Miguel Salindo Juntos de la Estación de Tren de Wellington.

Matariki

Del 26 al 29 de Junio

Ya de vuelta en Auckland y preparados para una sesión intensiva de seis horas seguidas de conciertos en el Town Hall, el teatro más emblemático de la ciudad. ¿El motivo? Hoy se celebra el día del Matariki.

Matariki o “Los ojos de Dios” en maorí, es lo que los griegos llamaron la constelación de las Pleyades: Agrupación de 300 estrellas de las cuales solo pueden observarse siete con el ojo humano. Se dice que en la antigüedad los marineros las utilizaban para orientarse en las noches estrelladas. El mejor momento del año para vislumbrar a Martariki es entre el amanecer de la última semana de Mayo y la primera semana de Junio, inaugurando el comienzo de la labranza de la tierra. Algo así como el marcador del año nuevo para los maorís.
El gobierno neocelandés está dándole mucho bombo y platillo al Matariki, la intención es que se convierta en una festividad a la altura del “fin de año” occidental, pero lo que yo creo es que realmente eso de celebrar la vacaciones navideñas en pantalón corto y chanclas con un calor del infierno no les hace ni pizca de gracia y lo que en verdad quieren es celebrar la llegada del nuevo año con estalactitas en la nariz . A otro con lo del cuento de la tradición maorí, es pura añoranza del crudo invierno británico...

Bueno, volviendo a lo nuestro;

Pasamos a recoger a Glynn y a una amiga suya y directos al Town Hall. El teatro es precioso, Victoriano, lo acaban de remodelar y luce con todo su esplendor. La acústica es muy buena y han retirado las filas de asientos para que la gente pueda bailar.

La Música es una constante en el pueblo maorí y no hay celebración que se precie si no va acompañada de un buen entono musical. En nuestro caso fueron seis horas seguidas de conciertos sin parar aderezados con celebraciones y bailes tradicionales de esos en los que se ponen a grito pelao enseñando sus caras tatuadas, sacando los ojos de las cuencas y alargando la lengua más que el bajista de Kiss. (Más de uno de nuestros familiares debe estar horrorizado pensando: “...es que ni aunque me pagaran iba yo a ese concierto...”).

El caso es que estuvo genial, especialmente si eres un amante del Reggae. No deja de ser curioso, pero la adopción del Reggae es un fenómeno que se da en todas las Islas del Pacífico. Debe ser por la similitud de sus patrones rítmicos y el uso de los contratiempos del ukelele.

Para lo fanáticos del género, al concierto asistieron: Katchafire, Corner Stone Roots, Three Houses Down y Tiki.

Con las horas de viaje en coche desde Raglan a nuestras espaldas, la descarga musical, el cansancio acumulado y que Glynn trabajaba al día siguiente (especialmente por esto), a eso de la una y media de la mañana nos fuimos al sobre.

Al día siguiente ya con el coche listo para una nueva aventura musical en Tauranga, hacemos una paradita en la tienda de naturopatía de Glynn.

El sitio es inmenso y tiene todo tipo de productos orgánicos, bio-saludables, libres de colorantes, pesticidas y no se que mil historias más que hacen que el producto sea más natural pero que te cueste tres veces más caro que el que puedes encontrar en el Carrefour de toda la vida. Eso sí, no pudimos pasar por alto la tarta de zanahoria, el Brownie y las galletas Afganas del tamaño de la palma de mi mano. De alguna forma hay que contribuir a que el negocio de nuestro amigo prospere ¿Digo yo, no?

El caso es que le encontramos dando consejos a una señora en una pose un tanto andrógina, sentado en un taburete rodeado de sus botes de cristal repletos de esencias y aceites naturales. Esperamos a que termine su sermón.

Ya comentando los highlights del concierto, Glynn juguetea con sus pociones y tubos de ensayo. La verdad es que el tío parece sacado de un libro de druidas del medievo, o eso, o es el hermano secreto del albino del “Código Da Vinci”, menudo personaje el bueno de Glynn....

Tras la despedida ponemos rumbo a Tauranga, hoy toca nuevamente Katchafire y como habíamos comprado la entrada hace un par de semanas no hay vuelta atrás.

El concierto duró más de tres horas y la verdad es que nos sorprendieron gratamente. Tras conversar brevemente con el saxofonista y regalarle una copia del disco de Hotdrop, recibida con gran sorpresa por su parte por cierto, nos fuimos directos al hostal.

Esa misma noche nuestro compañero de cuarto, un brasileño muy simpático pero con una pinta de “chungo de fabela” de aquí te espero, alardea de sus historias carcelarias y amorosas y nos cuenta como a su entender las kiwis son todas una “estrechas” y que esto no tiene nada que ver con lo bien que se lo pasaba hace unos meses en Australia.

Concluimos la noche con unas flexiones y abdominales y todos a dormir.

Ya de madrugada, envuelto en tinieblas, una figura languidece en la oscuridad de un hostal y su rostro se torna pálido como el hueso de una ballena. Un brasileño recibe una llamada de su ex-novia desde Australia. Está embarazada de dos meses...

Fotos: Matariki 2009, Constelación, Totem.

Azufre y Orcas

Del 23 de Junio al 25.

Amanece en Auckland.

En una habitación color melocotón Epi y Blas se desperezan bajo un edredón a rayas.¡Nada como dormir en una cama mullidita para empezar bien el día!

La hospitalidad de nuestros amigos kiwis nos hace sentir casi como en casa pero eso no frena nuestra condición de nómadas ansiosos de conocimiento.¡Glynn nos vemos en unos días!

En poco más de hora y media nos encontramos en las afueras de Hamilton. Haces una paradita en un garaje para cambiar las ruedas delanteras del “yakuza”, están tan planas que se podría amasar pan en ellas. Para que os hagáis una idea, en la rueda derecha ya asoma el cablecito de acero.

En menos de quince minutos un “ peazo animal” con las manos más grandes que un manojo de plátanos, levanta el coche casi a pulso y nos pone una ruedas seminuevas. (aquí todo se recicla y nosotros no vamos a ser menos...)

De manera compulsiva visitamos las tiendas de música de la zona y salimos “escopetaos” de la ciudad. Lo de las tiendas de música se ha convertido en un ritual tan preocupante como lo de Oswald y El Guardián entre el Centeno. Que se le va hacer, nadie es perfecto...

Rodeada de lagos y sobre suelo sometido a alta actividad geotérmica se encuentra la ciudad de Rotorua en el centro-norte de la isla, considerada uno de los núcleos urbanos con mayor herencia Maori. Nuestro destino para los próximos dos días.

La ciudad está cortada por el mismo patrón que todas las demás, calles en paralelo y perpendicular divididas por una avenida principal donde confluye toda la actividad comercial. La ciudad no está mal, pero el olor a azufre te peina “patrás” como al conde Lequio, ¡Qué pestuzo!

Tras la visita de rigor a las tiendas de música nos vamos en busca de alojamiento.


Al día siguiente visitamos el bosque de Whakarewarewa, un experimento botánico del siglo XIX que tenía por finalidad descubrir que especies de árboles podían aclimatarse a las condiciones tan específicas del terreno volcánico. El resultado fue un enorme bosque de Secuoyas. Por cierto, la primera licenciada en forestales del mundo fue una neocelandesa.(seguro que a los de la metrópoli les fastidió un rato...).

El día es claro, incluso caluroso pero bajo éstos enormes árboles rectos como columnas góticas la luz apenas se filtra. Es como estar caminando por el interior de una catedral de madera. La mañana huele a incienso fresco.

Al terminar la ruta de tres horas por el bosque ponemos rumbo a los lagos. Primero el Lago Azul, pero no encontramos a Brooke Shield (casi mejor porque tengo entendido que se ha transformado en una especie de caballo percherón con papada a lo Jabba the Hutt). Luego vino el Lago Verde, donde paramos a comer y disfrutar del sol en nuestras espaldas y de una maravillosa vista del lago y por último el Lago Rotorua. De allí directos a preparar la cena, hoy toca arroz con mejillones verdes.

Tras el desayuno decidimos poner Rumbo a Raglan, un pueblecito surfero al sur de Auckland. El cielo está encapotado y ayer heló, el coche esta envuelto un manto cristalino.

Ya en Raglan paramos en el backpakers junto a un campo de fútbol que hace las veces de pista de aterrizaje. Iain un surfero Irlandés nos enseña las playas de la zona, las mareas y las corrientes para poder coger las mejores olas, pero pronto le cortamos el rollo al explicarle que lo nuestro es la montaña.

Mientras hablamos con Iain, no puedo evitar fijar la mirada en una fotografía que tiene a sus espaldas: Un grupo de surferos cogiendo olas junto a una Orca de unos cinco metros de largo.

Por lo visto las orcas aparecen en la costa unas cinco veces al año en busca de las rayas que se esconden en las orillas de las playas. Parece ser que los surferos del lugar dicen que son inofensivas y que puedes nadar entre ellas sin miedo alguno. Me parece a mi que tanta agua salada les ha secado un poquito el celebro...

Esa misma tarde paseamos por la playa pero no hubo suerte. Al menos ya sabemos porque a esta zona la llaman Bahía Ballena.

Fotos: Raglan, Green Lake 1 2 y 3, Whakarewarewa 1-9