TAKAKA

Del 30 de Abril al de Mayo.

Para llegar a Golden Bay primero hay que rodear el Abel Tasman National Park. Antes de subir el puerto hacemos una paradita en Marahau para organizar la partida en kayak, allí nos encontramos con la española que conocimos en Kaikura, saludo de rigor y a otra cosa...

Subimos el puerto, hacemos una paradita en unas cuevas donde por lo visto hay fósiles de Moa. Como no vemos a nadie en la entrada de la cueva nos metemos a inspeccionar, encontramos un interruptor, lo pulsamos y la cueva se inunda de luz. Bajamos unos cuarenta metros pero al minuto escuchamos tras nuestras espaldas a una mujer vociferando improperios. La dueña de la cueva en cuestión, claro. Ponemos cara de guiri que no entiende ni papa de inglés y nos vamos por donde hemos venido. Nos quedamos sin ver los huesos de Moa, pero igual volvemos un día, ahora que sabemos el camino...

El descenso a la “Bahía Dorada” es espectacular, al fondo el mar bañado por los últimos rayos de luz, a nuestras espaldas el parque nacional y por todos lados bosques y montañas cubiertas de Pongas.

Llegamos a Takaka, el último pueblo al norte de la isla sur. Lo tienen tomado los alemanes de turno, cuatro hippies y dos renegados norteamericanos. En 10 años se convertirá en el Tarifa del Pacífico.

Desde la playa de Pohara se puede divisar a un lado Nelson y al otro Ferwell Spit, paso fronterizo entre la Costa Este y Oeste.

Paseando por la playa nos encontramos con unos mejillones del tamaño del pie de Pau Gasol. Imagínate pegarle un mordisco a un mejillón grande como una mandarina, no se yo...

Volvemos a Takaka y decidimos pasar la noche en Kiwiana, un backpackers precioso del que nunca mas volveremos a saber.

Resulta que esa noche hay concierto en un bar del pueblo, nuevamente nos acercamos a ver que se cuece entre los locales.

Llegamos al bar en cuestión. Dentro suena a blues, padre é hija comparten mini-escenario, no lo hacen nada mal. En el porche conocemos a un inglés profesor de escuela y a una norteamericana quiropráctica y expatriada, lo normal por estos lares...

Dentro aguarda la bestia del Averno, Jules la dueña del Kiwiana.

El monstruo nos reconoce y se aproxima. A cada paso que da el suelo tiembla, la gente se aparta como empujados por una onda expansiva. Apesta a cerveza y observándola de cerca uno le puede confundir con la protagonista de Misery, solo que con un par de dientes menos.

La borrachera que lleva es considerable, si durante el día se mostraba fría y distante, ahora entrada ya la noche, se acerca tanto para hablarte que puedes distinguir entre los empates de metal y el sarro de sus muelas.

Nos presenta a sus dos amigas del alma, con decir que eran dos portentos de la naturaleza bastará. La noche gira en torno a las cuatro mismas historias de borracha contadas una y otra vez en el más claro ejemplo del “Manual del Buen Uso del Monólogo Circular del Borracho”.

Cuando la cosa empieza a ponerse tensa e insiste en llevarnos de camping con sus amigas, se nos pone cara de derrape y reculamos como los cangrejos. El barman ya no la fía así que la mala-bestia se desvanece entre las sombras y vuelve a su agujero. Se va a levantar con una resaca del demonio.

Dicho y hecho, al día siguiente Jules aparece a la hora del desayuno transformada nuevamente en la dueña del Kiwiana. La amnesia anterógrada es total, no se acuerda absolutamente de nada, pero en sus ojos se puede leer un sentimiento confuso y avergonzado.

Terminamos el desayuno y ponemos pies en polvorosa antes de que el recuerdo le golpee en la cabeza.

Kiwiana, nunca más....

Fotos: Megillón Gasol, Playa, Marahau 1, Marahau 2.

MOTUEKA

29 de Abril

El camino hacia Golden Bay discurre a lo largo de una inmensa playa color esmeralda, pero antes hay que hacer una paradita en el pueblo más grande de la zona.

Llegamos a Motueka y nos vamos directos a la oficina de trabajo. Parece que sin visado de trabajo no va a ver manera. Llamamos a un par de granjas de manzanas y kiwis pero nada...Así que nos vamos a la oficina del DOC y nos ponemos manos a la obra.
Próximo desafío; El Abel Tasman en kayak (3 días) + el Inland Circuit (5 días). Parece que vamos a tener que esperar unos días porque el mar anda un poco revuelto. Perfecto, más tiempo para organizar el viaje y conocer mejor la zona.

Decidimos hacer noche en el Laughing Kiwi donde nos espera Birdy una gata persa del tamaño de un melón de Villa Conejos, mansa como un corderito.

Después de cenar nos vamos con unos Uruguayos que hemos conocido en el backpackers al único bar abierto de Motueka, por lo visto esta noche toca un músico local.

Llegamos al bar y la escena es la siguiente: Típico bar con luces de neón, mesa de billar, televisión de plasma de 57 pulgadas y borracho con la gorrilla de medio lao y gafas de culo de vaso sentado en la barra, gesticulando con su bigotillo de cepillo como si se le hubiese quedado entre los dientes un trozo fuet. Para pedir una cerveza le vale con arquear las cejas y abrir bien los ojos...

Resulta que el “artista invitado” es el camarero del bar, un Maorí grande como el solo y que al cantar se le pone el cuello como mis pantalones de pana. El problema es que no aguanta más de una canción seguida porque cada vez que se enfunda la guitarra, sus coleguillas le vacilan pidiéndole cervezas de una en una. Para cuando por fin consigue subirse al escenario, una inglesa rubia de bote embutida en una minifalda azul cielo le da con el taco de billar en la cuerpo de la guitarra y ahí acaba el concierto... Una pena, el tío tenía muy buena voz...

Visto lo cual nos vamos a la cama, mañana Golden Bay.

Fotos:Monumento a Abel Tasman, Vistas del mar, Cielo, Pukekos, Cabadge Tree, Vista.

Destino: Nelson

26-29 de Abril

Aunque el camino a Nelson desde Hanmer Springs no es muy largo, unos 330 kilómetros, el tiempo que se tarda en recorrerlos se multiplica en cada curva de la carretera. Se nos hizo de noche y tuvimos que parar en Kaikoura a dormir. Volvimos al Adelphi Backpackers, aquel antiguo hotel que tanto nos recordaba al horfanato de aquella película.

Ésta vez conocimos a una española bien pija la cual nos volveríamos a encontrar unos días después en Marahau cuando dábamos un paseo por la playa, a las puertas del Abel Tasman National Park. Todo le parecía estupendo, maravilloso y fantástico... quería ver todo lo "importante" de Nueva Zelanda y nunca lo verá. Antes tendría que graduarse la vista y echarle un poco de valor... Ultimamente somos poco tolerantes con la gente que se sienta en el sofá esperando a que le traigan kiwis... O los que dicen que es más bonito su pueblo, que en Nueva Zelanda no hay nada. Será que ellos no se han molestado en hacer cosas en Nueva Zelanda.

El día siguiente hicimos dos paradas más antes de llegar a Nelson. Paramos en Blenheim, un pueblo muy, muy bonito rodeado de viñedos y vastas praderas. La carretera que nos llevó hasta allí es de una belleza inimaginable. Ibamos bordeando la costa agarrándonos el pecho a cada curva, temiendo que nos fuera a saltar el corazón en cualquier momento.

Tras una breve parada en Blenheim nos dirijimos a Picton. Es el puerto que conecta la Isla Norte con la Sur. Allí cogeremos el Ferry que nos llevará algún día a Wellington. Se encuentra en el extremo de un fiordo, el Queen Charlote Sound, encajado entre unas escarpadas laderas. Es uno de esos pueblos que no pueden crecer mucho por su complicada orografía.

Llegamos a Nelson cuando la marea estaba baja así que aprovechamos para caminar un rato por la bahía... el mar se retira muchos kilómetros y deja de verse en la distancia... quedan todos los moluscos al descubierto y las hambrientas aves se dan un festín hasta que el mar vuelve a aparecer lenta pero inexorablemente, acariciando suavemente las playas.

Nelson es famoso por su clima y sus playas. La gente acude de todos los rincones de Nueva Zelanda para broncearse y escapar del frío. Sin duda tiene un microclima muy peculiar, el día que llegamos hacía 26 grados a pesar de no ser un día especialmente bueno.

Nos hospedamos en Accents on the Park, una antigua casa victoriana junto a la principal iglesia de Nelson. Ésta iglesia es grande, con aires de catedral y se encuentra rodeada de unos preciosos jardines plagados de plantas exóticas, de ahí el nombre del Backpackers.

Últimamente no hacemos más que encontrarnos gente con la que ya hemos coincidido en otros momentos del viaje... La isla es grande pero no tiene muchas poblaciones ni habitantes. En el Backpackers estaba trabajando una pareja de alemanes con los que coincidimos en el Rees-Dart, pero no han sido ni los primeros ni los últimos con los que nos volveremos a cruzar.

Estuvimos buscando trabajo en Nelson casi sin descanso pero sin suerte. La temporada de recogida de la fruta está llegando a su fin y nadie quiere contratar a dos españoles sin visado de trabajo. La única forma "legal" que tenemos de trabajar es limpiando a cambio de alojamiento... sin percibir un sueldo. Está bien pero no supone una fuente de ingresos...

Durante uno de estos paseos que nos dimos en busca de trabajo descubrimos una pequeña tienda de viejos instrumentos pero estaba cerrada... al día siguiente nos acercamos a verla después de pasar todo el día en la biblioteca. No estaba abierta pero cuando llamamos a la puerta nos abrió un viejo con un denso bigote. Estaba afinando unos pianos mientras nosotros curioseabamos unos viejos pero bonitos bajos y guitarras. Le preguntamos por ello puesto que nunca habíamos visto la marca Simpson... Se trataba de unos instrumentos que se hicieron en Nueva Zelanda entre los años ´50 y ´70. Los hacía un contructor muy talentoso que vive actualmente en Fiji.

Nos contó que había un kiwi, de Nelson, que tocaba flamenco, que era muy bueno y que pasaba tres meses al año en España estudiando guitarra. Se llama Miles Jackson... nosotros le apadrinamos como "Kiwisito de Nerson " Aún no le hemos oído pero tenemos ganas y mucha curiosidad por escuchar algo de un neozelandes flamenco.

Le preguntamos por música en directo y nos recomendó que fueramos a ver un concierto de jazz esa misma noche. Iba a tocar una banda con un teclista formidable, un fuera de serie según sus palabras. Fuimos, vimos y triunfamos... el teclista era muy, muy bueno, los demás no tanto. No obstante disfrutamos de ese concierto como si fuera el primero de todas nuestras vidas.

Había poca gente y poca luz y al salir diluviaba como en pocas películas...

...como tiene que ser.

Fotos: Bahía de Nelson, Bahía de Nelson, Uma Boa Pedra, Carlos y el Horizonte, Playa de Camino a Blenheim, Miguel y el Horizonte, Miguel en Picton, ¿Te Mola Mi Carro?

INTO THE RAIMBOW

Del 25 al 26 de Abril

Amanece, desayunamos y nos ponemos en marcha. (Nota mental: “Hay que cambiar de sacos de dormir para el invierno o un día de estos amanecemos más blancos que cuando a ET le sacan del frigorífico).

Lo que tenemos por delante es todo un privilegio, por lo visto John, el padre de nuestra amiga, tiene acceso a un valle privado y no muy conocido por los locales. Parece ser que el valle pertenece a un Americano que alquila una parcela de su finca para maniobras de las Fuerzas Armadas y que cuando le da el venazo y se cabrea se pone a pegar gritos y no para hasta que todos los soldaditos salen desfilando de sus propiedades. (Me recuerda a cierto familiar mío...).

Primera parada: “ Centro de entrenamiento de las Fuerzas Armadas”

A la expedición se unen el tío de Evee y su hija de ocho años.

Ya en el valle, Evee sale corriendo colina abajo y para cuando llegamos ya está colgada de una cuerda que unos dos pinos roñosos a más de seis metros de altura. La verdad es que se desliza con pericia. Nos hacemos el circuito enterito y mientras ella flota como una pluma de prueba en prueba, Miguelito parece un zancudo de circo y Carlos con la excusa de una congestión nasal no se moja lo más mínimo. (La verdad es que uno se siente más ridículo que la recluta que no conseguía subir el muro de madera en “Oficial y Caballero”).

Al volver a los coches nos encontramos con un grupo de cowboys que se estaban recorriendo la isla sur en una vieja Carreta de finales del siglo IX.

Cruzamos unos cuántos ríos y llegamos a una pradera. Es el momento perfecto para para hablar con John y preguntarle sobre su vida en el ejército. La conversación fue la siguiente:
M: John? What did you do back in the army?

J: I was a doctor.

M: Ohhh! What kind of doctor?

J: Men´s Neurologist.

M: Only men´s? Never heard of it...

J: Jajajajajajajajaj.

(Acto seguido caí en la cuenta de que el tío era Urólogo y le correspondí con una sonora carcajada, pero ahí acabó la conversación).

Poco después el grupo se divide, unos se van a pescar otros a montar en bici y nosotros a caminar entre los arbustos. John se va de caza.

Subimos un par de colinas, cruzamos un pantano y llegamos a un rió lo saltamos pero Carlos pisa mal y se dobla el tobillo, nada serio pero me toca llevarle a la espalda hasta que volvemos al camino. (Familia Thous de Haro: ¡Carlos se encuentra en perfecto estado físico, doy fe de ello!).

Poco después nos encontramos con la caravana de coches. ¡Tracy ha pescado un salmón!

Llegamos a un pequeño refugio en lo alto de una colina, totalmente expuesto. Montamos el tenderete y se pone a llover a mares y el viento ruge con ganas. El invierno pasado una mujer perdió la vida mientras dormía al estamparse su tienda de campaña contra un muro de piedra por culpa de un vendaval.

Esa noche gracias a un mañoso pescador ocho personas se pusieron las botas a salmón.

Amanece en el pequeño refugio, Carlos, Miguel y la familia de Militares. Desayunamos huevos, salchichas, bacon, beans y café tostado.

Nos ponemos nuevamente en marcha, el paisaje es lo más parecido a estar dentro de un anuncio de Marlboro. Nos cruzamos con unos Kaimanawa, son como los Mustang americanos pero en versión kiwi, caballos salvajes en estado puro. Por lo visto tenemos bastante suerte porque van a acabar desapareciendo muy pronto. La doble moral neocelandesa de hiperproteccionismo o exterminio indiscriminado según convenga.

El caso es que paramos a verlos y de pronto John se baja del Pick Up con unas latas viejas en la mano, las coloca en un montículo de arena y con una gran sonrisa en la cara nos pregunta a grito pelao: Do you know how to use a gun?

Cinco minutos más tarde me encuentro tirado sobre una manta de plástico apuntando a una lata de Baked Beans al más muro estilo francotirador. Muy auténtico pero casi me quedo sordo...

Mientras el resto de la familia prueba fortuna, John cuenta como en verano se dedica a ir río abajo en Kayak disparando a las cabras salvajes y lo divertido que es verlas caer como un peso muerto desde lo alto del peñasco hasta la orilla. Todo un poeta este John.

El fin de semana acaba en Hanmer en unas aguas termales naturales a más de 41ºC. Un auténtico gustazo par los sentidos, menos para el del olfato, a no ser que te guste el olor a azufre. Nuevamente hay que tener cuidado con la Meningitis Amoébica así que nada de meter la cabeza en el agua, por mucho que apetezca.

Nos despedimos de la familia, recuperamos nuestro coche y nos ponemos de nuevo en camino.

Fotos: Red Tussock´s,Derrumbamiento de Árboles,Carlos al Viento, Cowboy, Caballos, Big & Fish, Doctor John & Evee.

FIN DE SEMANA KIWI

Del 24 al 26 de Abril

Carlos son las siete y media!!

(Creo nunca he repetido una frase tantas veces en mí vida; Me recuerda a la película de Bill Murray “Atrapado en el Tiempo” y el día de la marmota, el día de la marmota, el día de la marmota... ).

Desayunamos, metemos las mochilas en los coches y nos despedimos de los recién llegados, todavía mantienen la mirada perdida del que ha cruzado medio mundo y que perfectamente podría estar tanto en Nueva Zelanda como en Torrevieja.

Nos ponemos rumbo al Hanmer en interior norte de la isla. Una vez más el buen tiempo nos acompaña. Dejamos nuestro coche en el parking público y nos subimos en el de Tracy y Laura que es 4x4 y como podréis comprobar en un rato, va a ser un dato a tener muy en cuenta.

El viaje consiste en lo siguiente: Evee y Troy, nuestros amigos kiwis nos han invitado a pasar un fin de semana en el campo con la familia.

Datos a tener en cuenta: Los dos son campeones de surf.

Troy es como un hobbit de metro sesenta que en sus ratos libres se inscribe en competiciones de Taekuondo para curtirle el lomo a morlacos de más de 90 Kg. Buena nota de ello es la falta de su colmillo izquierdo.

Evee en cambio es una “criaturita” Ex-Fuerzas Aéreas, que a la semana de operarse de los ojos ya estaba metida entre olas de dos metros preparándose para la próxima “competi” surfera. Menudo acento que tiene la tía al hablar, me río de los “Monty Python”.

Total, mientras esperamos a que llegue la familia kiwi, vemos un cartel que pone en grandes letras rojas: “Missing Person”. Un Americano se ha perdido en el bosque. Metro ochenta, rubio, ojos claros, con zapatillas de montaña y una gorra azul, viaja solo y su nombre es Eduard. ¿Os suena? ¿No? Pues echarle un vistazo a las entradas de “Rongo y Heaphy Track”.

Aparece la familia en un “pick up” azul metalizado, conduce el padre de Evee. El hombre parece sacado de “La chaqueta Metálica”, por supuesto Ex-Fuerzas Aéreas y cómo no, la indumentaria corresponde con el estereotipo: Camiseta de camuflaje de cuando todavía pertenecía al ejército, gafas de pera y botas de cuero y goma negra. Por lo visto cuando Evee le comentó a su padre que unos españoles se apuntaban a la acampada su respuesta fué: ”Espero que no sean muy católicos...”
(Ni que fuéramos a aparecer disfrazados con la Peineta y el Mantón de Manila, no te digo... ).

Una vez el campamento base, la madre muy simpática, nos invita a té mientras nos comenta sobre los 25 km que se quiere hacer en bicicleta mañana. Nos encontramos en el Lago Rotoiti. Montamos la tienda de campaña frente al lago y como comienza a caer el sol nos vamos a ver a unos peces que en NZ.

El bicho en cuestión es la Anguila y nosotros que vamos de listillos por la vida, a la pregunta de ¿Habéis visto alguna vez una anguila? Respondemos: ¡Pues claro! ¡En España las hay a porrón y cuestan un ojo de la cara!... Todo fue llegar a la orilla del lago para ver como Evee estaba alimentando con comida de gato a más de veinte culebrones de ojos azul albino...La carita de pardillos que se nos puso...

Por lo visto la anguila neozelandesa puede llegar a medir más de dos metros y la mayoría pasan de los 100 años. No me extraña que sean especie protegida, a ver quién es el listillo que se atreve a pelearse con un bicho de ese calibre...

Por lo demás, preparamos la cena y a dormir a tienda.

Fotos: Premio para el que lo sepa..., Paisaje 1, Lo del fondo es un baño?, Lago Tennyson,Paisaje 2, Paisaje 3.

Vuelta a Christchurch (2ª Parte)

18-23 de Abril

La sensación es muy extraña... abrumadora. Uno se siente desbordado cuando la mente se colapsa por el exceso de estimulación. Las luces de neón, el bullicio, el aliento mortal de los coches en constante movimiento. Hasta una ciudad como Christchurch puede llegar a ser demasiado después de pasar el tiempo suficiente "Into the Wild".

No obstante uno se acostumbra rápido y vuelve a sentirse atareado en la ciudad, en cualquier ciudad. Es esa clase de sitios que te atrapa, y cuando te quieres dar cuenta llevas ya una semana "ocupadísimo"... en nada... Dándole vueltas a las mismas cosas, atando cabos, soltando lastre... de vuelta a la "rat race", de vuelta a la cordura menos sana que existe.

En fin, es Sábado por la mañana y ya tenemos cosas que hacer sin haber llegado todavía de Kaikoura:
- Chofer, al Art Centre, por favor.
- Si señor, enseguida.
- ¿Podría poner un poco de buena música?

El Art Centre está emplazado en la antigua universidad de Christchurch. Se trata de un conjunto de edificios neo-góticos que dan cobijo a distintas galerías de Arte y a diferentes artesanos que exponen allí el producto de su trabajo. Es un sitio muy hermoso, sus claustros, laberintos y plazas, el tranvía que circula entre sus calles... Además al cruzar la calle uno se encuentra con el Jardín Botánico de CHCH.

Los fines de semana montan unos puestos en una de las plazas y acude toda la ciudad a hacer sus compras. Es el equivalente al Rastro pero con la diferencia de que aquí puedes pagar con tarjeta de crédito. En el centro hay un pequeño escenario en el que tocan diferentes músicos.

Después de darnos una vuelta por los puestos nos entró hambre y nos dirigimos a otra de las plazas del Art Centre donde se concentran todos los puestecillos de comida internacional... turcos, griegos, hindúes, todos los países asiáticos que podáis imaginar... y cuál fue nuestra sorpresa cuando leímos en uno de ellos ¡Viva Madrid!

- ¡No puede ser!
- Si tio, pone Chocolate y CHURROS, ¡vamos!

Efectivamente... nos invitaron a unos churritos, pero pagamos el chocolate. Roberto es de donde el filósofo, Demostoles. Pero se casó con una kiwi y acabó vendiendo churros en Nueva Zelanda. Nos habló de Javier, otro español que tiene un restaurante en el Jardín Botánico llamado "The Curator". Nos dijo que le pidiéramos trabajo, que él probablemente querría a alguien.

Laura y Tracy nos volvieron a abrir las puertas de su casa, como si de la nuestra se tratara. ¡Gracias chicos! La hermana de su compañero de casa y su marido ya se habían marchado y pudimos disfrutar de un cuarto para nosotros solos... ¡genial!

Al día siguiente fuimos a ver a Javier pero en vez de encontrarle a él dimos con... Jordi. Un chaval que hace de gerente en el restaurante de Javier. Jordi no nos ayudaría mucho y ese fue el comienzo de nuestra descorazonadora búsqueda de empleo... Eso si, nos invitó a unas cervezas y nos tomamos unos calamares y unas bravas para celebrar nuestro regreso a la urbe.

En cualquier caso, todos excepto Jordi (por razones evidentes) salieron en Madrileños por el Mundo: Javier, Roberto y Laura. También debió salir Pedro, otro personaje que anda por allí con otro restaurante de comida española.

Entre tanto nosotros empezamos a correr todas las mañanas. Corremos hasta el estuario... corremos por el estuario... corremos hacia la playa... corremos por la playa... nos arrastramos hasta casa de Tracy y Laura... ¡Quién lo iba a decir!

Mientras salimos a correr Luna (La perrita de Laura y Tracy) aprende a leer... devora los libros, comics, revistas, todo lo que pilla. Es una perra genial pero demasiado lista para su edad.

El día 23 fuimos a buscar a Carlos y a Chiqui (Otro primo de Carlos y su novia) al aeropuerto. El día que llegaron les tuvimos ocupados para evitar que se durmieran durante el día. Vienen a quedarse una buena temporada así que fuimos a que se compraran unmóvil, a que se hicieran una cuenta en el banco... de todo un poquillo.

¡¡¡Bienvenidos!!!

Kaikoura

16-18 de Abril

Amanecimos en Greymouth y hacía un día horrible... un viento y una lluvia espectacular. Era el momento de irse de la anodina ciudad de Greymouth. Antes de cruzar los Alpes por Arthur´s Pass hicimos una pequeña excursión a Barrytown. Nuestro propósito era ir a ver un sitio donde te puedes hacer tu propio cuchillo, navaja, espada o lo que quieras por 100 dolares (unos 40 euros). Tienen yunkes, martillos, acero... lo normal. Te invitan a comer y te pasas todo el día dale que te pego. Echamos un vistazo para ver si merecía la pena y lo dejamos para otra ocasión... 100 dolares son 100 dolares.

Cuando llegamos a la cumbre del Arthur´s Pass tuvimos que esperar un rato en el coche puesto que había habido un derrumbamiento y la carretera había desaparecido casi por completo. Estaban intentando "acondicionarla" para que pudieran seguir pasando coches... Al poco de cruzar los Alpes el tiempo cambió y vimos arcos iris preciosos de camino.

Hicimos una parada en Springfield, si, Springfield... el pueblo de los Simpsons, pero no, no había central nuclear ni personas de color amarillo. Lo que sí encontramos es una rosquilla gigante... mmm... qué hambre...

Condujimos por esas típicas serpenteantes carreteras neozelandesas hasta llegar a la costa. Al atardecer vimos unas luces y sobras extrañísimas en el cielo... es difícil de explicar, es como si las nubes proyectaran unas sombras negras hacia el horizonte... como los rayos de sol, pero oscuros... Nunca antes habíamos visto nada parecido.

Llegamos a Kaikoura por la noche y onseguimos cama en el backpackers mejor situado del pueblo. Es considerado un edificio antiguo (solo es de 1921 jejeje). Era un antiguo hotel, y mantienen gran parte de la decoración original. Las paredes están plagadas de fotos en blanco y negro de cuando Kaikoura albergaba a cazadores de ballenas y focas. La dueña del Backpackers

A pocos metros de la costa el mar alcanza 1800 metros de profundidad y da cobijo a todo tipo de fauna marina: Calamares Gigantes, Delfines, Focas, Ballenas y, como no, Tiburones malos, feos y peligrosos.

A la mañana siguiente "alquilamos" de forma gratuita unas bicis en el backpackers y nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores. Dirección Sur llegamos a una colonia de focas... era inmensa, había mogollón de cuerpos peludos y grasientos... ¡parecía Benidorm! No, en verdad es asombroso, poder estar a unos pasos de unas focas en completa libertad. No obstante hay que tener cuidado, aunque en el agua son muy amigables y puedes bañarte con ellas con total confianza, cuando están en tierra se sienten muy vulnerables y pueden atacar y causar graves heridas... son muy grandes y tienen unos dientes de escándalo.

Nos estamos aficionando al billar, en cada backpackers suelen tener uno... no se nos da mal del todo... así que antes de irnos a la camita nos echamos un par de partidillas.

Fotos: Derrumbamiento en el Arthur´s Pass, Miguel haciendo el Homer, Focas en las Rocas, Carlos y el Kelp, Palos en la Playa, Palillos en la Playa, Cormoranes Reunidos, Carlos haciendo compañía a una Foca.