Preparativos, Truchas y Tango

Del 13 al 18 de Octubre

Los días pasan tranquilos y placenteros mientras esperamos en CHCH a que vengan Manuel y Julieta. Después de actualizar el blog, subir fotos y demás, sólo nos queda preparasr las próximas incursiones al monte neozelandés. El plan es el siguiente: Recoger a Manuel y a Juli, hacer las compras necesarias y bajarnos a las fiordlands a hacer el Milford Track, después el Routeburn y el Caples-Greenstone. 3 tracks para tocar el cielo por última vez e irnos de vuelta a España con un buen sabor de boca.

El otro día nos acercamos al Art Centre a ver cómo tocaba Nichole, una amiga y compañera de trabajo de Laura. Ella toca el violonchelo y su hermano el piano en un grupo de tango. Teníamos hambre, así que antes de entras nos acercamos a un puesto ambulante de kebabs donde nos pusimos a hablar con la abuela libanesa que lo atendía. Una señora encantadora que llevaba más de 30 años viviendo en NZ.

Nos sorprendió lo bien que tocaban, sonaban estupendamente, y también la cantidad de gente que estaba bailando en aquel sótano bajo la antigua universidad de CHCH. En el descanso Nichole, afectuosa y sonriente como siempre, se acercó a hablar con nosotros. Con ella venía, siguiéndola, un personaje un tanto extraño... Lo cierto es que cuando llegamos al Art Centre le vimos salir de aquel sótano y comentamos lo raro que nos había parecido. Cuando tuvo la oportunidad, Nichole nos contó su peculiar historia. Era una extraña mezcla entre Fétido Adams y Joselito. Vestido con una camiseta de tirantes, un bañador, calcetines hasta las rodillas y zapatos... Por lo visto tiene prohibida la entrada a las bibliotecas por su extraña conducta.

Entre tanto Tracy ha conseguido un día libre y nos hemos ido de pescar con él a Bowyers Stream cerca de Ashburton. Ésta vez ha habido más suerte y conseguimos atrapar dos truchas marrones preciosas. La primera de un buen tamaño pero pequeña para lo grandes que suelen ser aquí. La segunda era bien grande y pesada. Lo cierto es que todo fue mérito de Tracy, aunque nosotros le apoyamos con las redes para sacarlas del agua. Estuvimos todo el día intentando perfeccionar nuestra "técnica", pescando con cucharilla y con mosca, pero no tuvimos demasiada suerte. Nos amagaron un par de truchas grandotas pero no conseguimos sacarlas del río... la próxima vez será.

El día 15 por la noche llegaron Manuel y Juli y fuimos a buscarles al aeropuerto. Los siguientes dos días han sido frenéticos. Los pasamos acompañándoles por todo CHCH para que hicieran todas las compras necesarias para salir a la montaña: botas, chubasqueros, mochilas, etc. Hemos conseguido convencer a Carlos y a Chiqui para que se bajen a la Isla Sur a hacerse el Milford Track con nosotros. Por otra parte hemos liado a Laura y a Tracy y a Paul y a Kerry (unos amigos suyos) para que, a continuación, se vengan a hacer el Routeburn. Va a ser fantástico, seguro que les encanta.

En otro orden de cosas, por fin llegó la triste hora de despedirnos del Yakuza... Lo echaremos de menos, no podremos llevarlo de vuelta a España aunque ganas no nos faltan.

Por fin, después de todas las bienvenidas, compras, trámites, reservas y una demora de un día, el Domingo por la mañana emprendimos el camino a Te Anau. Un largo camino que duraría todo el día... Volvimos a recorrer la highway 8, una de nuestras carreteras favoritas. Pasamos por Tekapo y Pukaki, Twizel y Cromwel, Frankton y Mossburn, y... 10 horas más tarde llegamos a nuestro destino. Lake Te Anau, el segundo lago más profundo de Nueva Zelanda, nos aguardaba al final del camino.

Nos juntamos con Carlos y Chiqui, cocinamos una buena cena, cenamos y nos fuimos a dormir sabiendo que a las siete y media de la mañana del día siguiente nos vendrían a buscar a los seis para llevarnos a al comienzo del track.

Dientes de Ballena

Del 8 al 12 de Octubre.

La lluvia tempranera hace las veces de despertador improvisado y en nada nos ponemos en pie. Amanece en Hokitika.

Aunque el día invita a sentarse junto al fuego a leer y disfrutar de una bebida caliente, nosotros nos ponemos en camino sin pensarlo dos veces. Hokitika esconde un sin fin de lugares que explorar, Hokitika esconde secretos.

Las nubes vuelan bajas cubriendo los picos de las montañas con un manto de niebla húmeda. A lo lejos se escucha un rugido de dinosaurio, creo que es mi imaginación.

Tierra adentro a unos 40Km de la costa llegamos al Hokitika Gorge. Con las lluvias el camino de tierra se ha venido abajo y no hay manera de cruzar al otro lado así que buscamos una ruta alternativa. Veinte minutos más tarde damos media vuelta, no hay manera.

Continuamos por carreteras secundarias dirección sur y cruzamos una infinidad de lagos, Ian the Matahi, Rotokino, Wahapo, Mapourika...

La primavera ha llegado y las praderas están cargadas de pequeñas bolas de lana que comienzan a dar sus primeros pasos. Desde el otro lado del cristal las veo pasar y la lluvia me hace pensar en que llevamos más tiempo en Nueva Zelanda que la suma de todas ellas juntas...

Llegamos a Whataroa, un pueblo que consta de una calle principal, una gasolinera, una tienda de alimentación y la Kotuku Gallery, una tienda-museo de arte maorí. Desde el mostrador nos saluda Mat y nos invita a entrar. Mat es un ex-paracaidista de las fuerzas especiales inglesas. Nos hace un pequeño tour y nos da a conocer algunas de las curiosidades que se esconden entre las cuatro paredes de esta tienda-casa-museo: Un diente de Megalodón del tamaño de un croissant de jamón y queso, huesos de Mamut finamente tallados, fósiles de árboles milenarios, piedras de Pounamu del tamaño de una sandía, vitrinas repletas de collares de jade decorados con motivos maorís, esculturas de madera y paua...

En una esquina de la tienda, camuflado entre radiales, punzones y piedras de jade se encuentra Lou Kereama Amstrong. Por lo visto es uno de los maestros tallistas más importantes de todo Nueva Zelanda, los jefes de las tribus le compran sus obras y hasta el propio Primer Ministro le hace encargos. Y me pregunto ¿Qué hará perdido en este pueblecito de la costa oeste?

Kereama lleva más de 40 años tallando, tiene 69 y todos los días a las siete de la mañana levanta 100kg de pecho antes de desayunar, luego se pone a trabajar y no para hasta las seis de la tarde. Es de descendencia maorí, pero la mezcla interracial se diluye en el tiempo (aunque él no haga más que jactarse de sus orígenes), me recuerda un poco a Tony Leblanc pero de hueso ancho. Mat todavía no le ha ganado ningún pulso y eso que es un ex S.A.S, ¡Menudo animal!

En una caja de madera y terciopelo rojo se encuentra su obra maestra, la cual nos muestra inflando el pecho cual palomo. Es el hueso de mandíbula de cachalote más antiguo jamás encontrado sin fosilizar, tiene 4500 años (así lo confirma el certificado del carbono 14 que cuelga de la pared) y fue encontrado en la islas de Chatham, al Este de Nueva Zelanda. Kereama fue elegido de entre muchos para tener el privilegio de tallar el enorme hueso blanco. Tardo más de dos años y medio en estudiar la pieza antes de ponerse a trabajar sobre la taba. Acabo dividiendo el hueso en dos bastones de mando y dos hachas con filo de Pounamu. Una de las piezas la guarda el Museo Nacional, la otra guarda en su pequeña tienda de Whataroa y está a la venta, por el módico precio de 800.000 dólares, ¿Alguien se anima?

Entre risas le digo que si me hace una rebajita me lo pienso, Carlos ríe con complicidad, Kereama abre los ojos hasta que le desaparecen los párpados y nos recuerda que algunos maoríes todavía comen carne humana. Cambiamos de tema, ¡Qué bonitos estos collares!, ¡¿No?¡

Al final acabamos comprándole dos collares de Pounamu (con rebajita incluida). ¡¿Qué mejor recuerdo de este singular personaje que una piedra tallada por su propia mano?!

Continuamos nuestro viaje rumbo sur-oeste y llegamos a la playa de Okarito. En 1860 tenía una población de 4000 personas y en menos de 18 meses más de tres quintas partes desaparecieron en la nada convirtiéndose en un pueblo fantasma. La falla de Pacífico pasa justo por la laguna de Okarito transformándola en la laguna más grande de la costa este y varadero de Ballenas Wright.

Al día siguiente hicimos una nueva visita a Fox y Paco Pepe (Franz Joseph), los glaciares. No dejan de impresionarte, es como verlos por primera vez.

Envueltos en una tormenta de arena llegamos a la playa de Ship Creek y recogimos piedras de Pounamu directamente de la playa (una cada uno, no más), donde a mediados del XIX llegaron los restos de un barco que había naufragado en las costas australianas, de ahí su nombre.

Tras un día de repentinos cambios metereológicos a la carta, llegamos a Wanaka cruzando el lago Hawea envueltos en rayos de luz. Descansamos dos noches y nos pusimos hasta arriba de cookies en los intervalos del Cinema Paradiso. Recomendaciones cinematográficas de la semana son la última película de Ang Lee, Taking Woodstock, sobre los cambios producidos en un pequeño motel de pueblo con la llegada del legendario festival. La otra es una de las obras maestras nacionales, Whale Raider, una fábula contada a través de los ojos de una niña que cuenta el origen de su pequeña comunidad.

Fotos: Kahikatea, Hokitika,Playa de Okarito, Museo de Keremea Amstrong, Laguna de Okarito, Playa de Okarito 2, Glaciares 1-8, Aoraki 1-3, Erizo de Wanaka, Playa de Jade.


Piedra Mágica

Del 3 al 7 de Octubre

Siempre que estamos en CHCH sentimos la urgencia de salir disparados a la montaña, a la selva o al bosque. Los días en la ciudad pasan demasiado rápido. No obstante llenamos la agenda de cosas por hacer y resultan más que divertidos.

Pasamos por la Christchurch Art Gallery (Te Puna O Waiwhetu) un día de lluvia... Y otro día de lluvia nos fuimos a pescar al Río Ashley con Tracy. Aprendimos a pescar con mosca y con cucharilla pero no tuvimos demasiada suerte con los peces. Eso si, Miguel consiguió pescar una buena piedra y su propio gorro. No lograríamosmos pescar peces pero anduvimos por la vera del río un buen tramo y pasamos todo el día disfrutando del entorno. Nos trajimos a Luna con nosotros, que disfrutó más que ninguno. En una ocasión asustó tanto a una liebre que la pobre, por salvar su vida, acabó nadando para cruzar a la otra orilla del río.

Como sabéis, por aquí no somos los únicos en hacer deporte, ni mucho menos. Tuvimos el placer de ver a Laura cruzar la línea de meta, y así quedar doceava de su categoría, del Triatlón femenino de CHCH. ¡Qué campeona! Tuvo que nadar, correr y montar en bici una mañana que había aviso de nevada. ¡Qué frío! Pero a pesar de ello, lo consigió, con mucho mérito.

La mañana del martes día 6 salimos de CHCH con rumbo al Oeste. Cruzaríamos el precioso Arthur´s Pass, pasando por todos esos paisajes de postal que te quitan el hipo. Hicimos una parada obligada en Castle Hill, a 700 metros de altitud, donde pasamos toda la tarde. Lugar sagrado para los maoríes, con sus impresionantes formaciones rocosas, es uno de los mejores del mundo para practicar la escalada. La catedral de Chritchurch está hecha con rocas de éste lugar. Es un lugar mágico.

Llegamos a Hokitika durante el atardecer, el sol poniéndose sobre el mar de Tasmania.

Hokitika es un pueblo de poco más de 3000 personas, casi 4000 si contamos los alrededores. Fundada en 1864 fue una de las ciudades más grandes del país, gracias a la fiebre del oro, que atrajo a gente de todo el mundo. El declive en su población ha sido muy importante, todos los jóvenes salen de Hokitika en cuanto tienen la oportunidad. El 30% de los contribuyentes viven fuera de Hokitika. Actualmente el pueblo vive prácticamente del Jade. Es uno de los dos únicos lugares en Nueva Zelanda donde se puede encontrar "Pounamu" en grandes cantidades.

Cuando se hizo noche cerrada, después de cenar, fuimos a ver unos "glow worms" a una gruta cercana. El brillo de la saliva de los gusanos iluminando el bosque como iluminan el cielo las estrellas.

Al día siguiente decidimos dar una vuelta por los alrededores de Hokitika. Así es como descubrimos que la zona es de las más hermosas por las que hemos pasado. La costa Oeste alberga una densa vegetación, entre los alpes y la costa, uno de los lugares del mundo que más precipitaciones recibe. El suelo está, por tanto, cubierto por un impenetrable manto de selva virgen.

Dimos un paseo alrededor del lago Kaniere, en torno al cual hay vastos bosques de Kahikateas de más de 500 años. Los primeros maoríes utilizaban multitud de plantas, que aquí se encuentran, para diversos usos. Entre ellas la Putaputaweta, que usaban para hacer hachas y otras herramientas, y el Makomako, con el que hacían infusiones para el dolor de ojos y pomadas para las quemaduras.

Cuando por la tarde volvimos al pueblo, paramos en casa de Graham Cox en la carretera del Bluespur. Graham había trabajado durante 30 años para la primera fábrica de talla de Jade de Hokitika. Él y su equipo se encargaban de subir al nacimiento de río Arahura con una sierra de filo de diamante para cortar piedras enormes (de muchas toneladas) de Jade. El lugar es tan inaccesible que tenían que sacar las rocas de la selva en helicóptero. Nos contó que él dejó el negocio cuando en el año 1997 el gobierno neozelandés cedió los derechos del río a los maoríes. Desde entonces las licencias de explotación son muy escasas y se tienen que negociar con las caóticas tribus del lugar.

En su pequeño taller nos mostró cómo se corta y pule el Jade. Cómo se talla para darle las formas tradicionales de los maoríes. Nos mostró rocas que tenía desde los setenta y que aún seguía tallando. Hay varios tipos de Jade neozelandés, normalmente tienen lo que llaman flores de Jade y suele ser traslúcido. Nos enseñó el Jade negro que se encuentra en Australia y nos advirtió de que mucho del Jade que se vende en Nueva Zelanda es traido de la colombia británica...

La puesta de sol en la playa se hizo tranquila y agradable... parecíamos dos toreas picoteando la arena mientras caminabamos cabizbajos buscando la piedra perfecta.

Fotos: Pesca 1-2, castle Hill 1-11, Arthur´s Pass, Lago Kaniere.